viernes, 3 de febrero de 2012

Teoría de las ventanas rotas


TEORÍA DE LAS VENTANAS ROTAS

En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Philip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.
  
Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no, lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.
  
Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores decidieron romper un vidrio del automóvil de Palo Alto, California. El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx de Nueva York y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.
  
¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo? No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología, el comportamiento humano y con las relaciones sociales.

Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que todo vale nada. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos, cada vez peores, se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

La 'teoría de las ventanas rotas' nos señala que, desde un punto de vista criminológico, el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores. La respuesta de los estudiosos fue más contundente aun, indicando que; ante el descuido y el desorden crecen muchos males sociales y se degenera el entorno.

Tan solo vea un ejemplo en casa, si un padre de familia deja que su casa tenga algunos desperfectos, como falta de pintura de las paredes en mal estado, malos hábitos de limpieza, malos hábitos alimenticios, malas palabras, falta de respeto entre los miembros del núcleo familiar, etc., etc., etc., entonces poco a poco se caerá en un descuido de las relaciones interpersonales de los familiares y comenzarán a crear malas relaciones con la sociedad en general

Esa puede ser una hipótesis de la descomposición de la sociedad, la falta de apego a los valores universales, la falta de respeto de la sociedad entre sí, y hacia las autoridades (extorsión y soborno) y viceversa, la corrupción en todos los niveles, la falta de educación y formación de cultura urbana, la falta de oportunidades ha generado un país con ventanas rotas, con muchas ventanas rotas y nadie parece estar dispuesto a repararlas.

La teoría de las ventanas rotas fue  aplicada por primera vez a mediados de la década de los 80 en el metro de Nueva York, el cual se había convertido en el punto más peligroso de la ciudad. Se comenzó por combatir las pequeñas transgresiones: graffitis deteriorando el  lugar, suciedad de las estaciones, ebriedad entre el público, evasiones del pago del pasaje, pequeños robos y desórdenes. Los resultados fueron evidentes.. Comenzando por lo pequeño se logró hacer del metro un lugar seguro.

Posteriormente, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, basado en la teoría de las ventanas rotas y en la experiencia del metro, impulsó una política de 'tolerancia cero'.
La estrategia consistía en crear  comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana. El resultado práctico fue un enorme abatimiento de todos los índices criminales de la ciudad de Nueva York.

La expresión 'tolerancia cero' suena a una especie de solución autoritaria y represiva, pero su concepto principal es más bien la prevención y  promoción de condiciones sociales de seguridad. No se trata de linchar al  delincuente, ni de la prepotencia de la policía; de hecho, respecto de los  abusos de autoridad, debe también aplicarse la tolerancia cero. No es  tolerancia cero frente a la persona que comete el delito, sino tolerancia cero frente al delito mismo. Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana.     

Es bueno volver a leer esta teoría y de paso difundirla.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Personalidad e imagen

Todo lo que reflejamos en nuestra apariencia obedece a una compleja enramada de ideas y recuerdos. Quienes enseñan son quienes más aprenden; y para enseñar hay que estudiar, leer.Cuanto las personas reflejamos en el exterior proviene del interior. La imagen que proyectamos es una cuestión de creencias y sentimientos: mostramos al mundo, sin palabras, nuestras ideas y expectativas; por lo tanto para mejorar la personalidad de alguien es preciso trabajar con sus pensamientos y experiencias de vida. La belleza humana proviene de un complejo sistema de pensamientos y conductas. Como te ven te tratan; mira tu personalidad, es en ella donde radica tu belleza. No es suficiente pensar lo correcto, también hay que actuar correctamente.
Los hábitos son muy díficiles de romper porque provienen de actos repetidos. Para cambiar de hábitos es necesario forzarnos a la inducción de nuevos actos haciendo como si... (ficcionalismo de Patrick Loobuyck y la "apuesta" de Blaise Pascal).
La vestimenta adecuada propicia acciones y las acciones producen convicciones. Actuar de buena fe: Reza el refrán: "La mona aunque se vista de seda, mona se queda" Pues esta afirmación es relativa, ya que motivada por la seda, la mona puede actuar como si no fuera mona y así dejará de serlo, o al menos parecerlo. Del mismo modo: "el hábito no hace al monje", pero le ayuda.
Hace poco salió una película con el gastado argumento de una pareja de desconocidos que por motivos comerciales deben hacerse pasar por esposos y fingir que se aman. Antes de verla deducimos el final: es obvio, acabarán enamorándose. Siempre sucede. Cuando un hombre y una mujer de común acuerdo hacen como si se quisieran (ficcionalismo), tarde o temprano se querrán de veras. Lo mismo ocurre en sentido opuesto; hay parejas que tienen todo para amarse y ser felices pero se portan com si no se quisieran: se tratan con indiferencia, evitan los detalles y las palabras cariñosas, no son románticos entre ellos; tarde o temprano terminan destestándose.
De los actos nacen los sentimientos; las personas no podemos controlar lo que sentimos, pero sí lo que hacemos. Actuando de forma constructiva generaremos emociones constructivas; actuando de forma destructiva generaremos sentimientos destructivos.
En cuestiones de imagen, la excelencia está ligada a la seguridad. Una persona segura de sí misma es atractiva. Una persona insegura es detestable. Reflejar confianza aún sintiendo duda no es un acto inmoral, es una estrategia inteligente.
Lo que nos hace repulsivos es avergonzarnos de ser distintos. Cada persona tiene su belleza, pero no todos pueden verla. Somos nosotros, únicamente, quienes podemos y debemos darlo a conocer. Y so se logra con nuestra imagen, el cómo nos "vendemos" o mostramos a los demás. Todo lo que consideres tus defectos físicos, son en realidad tus atributos diferenciales. Decide ser tú con lo que eres, tienes y haces, solo así lograrás la belleza que anhelas. No te avergüences de lo que ya no puedes remediar; decide proyectar una imagen única, exenta de vergüenza.
Ni tus peores enemigos te pueden hacer tanto daño como tus propios pensamientos mal llevados. Sobrevalorar la opinión ajena es un grave error, no tomes demasiado en seriio lo que los demás piensan de ti. Vales mucho, tienes dignidad, mereces respeto.
¡Fortalece tu carácter! si siempre aguantas los abusos de otros en silencio tratando de condescender, perderás tu dignidad. Es mejor un buen enfado a tiempo que muchos malestares escondidos, o como dicen: "Más vale un momento colorado que cientos de días descoloridos". Toda personalidad impactante es astuta y sencilla a la vez, saber ser amable y marcar la diferencia. Toda persona es tal por su ser pensante, entonces en todo momento reflexiona, ejerce dominio de tus pensamientos y emociones, cambia conductas que te ayuden a saber lo que realmente deseas.
El atractivo humano reside principalmente en la limpieza. Los vagabundos son desagradables entre otras razones por su suciedad. La suciedad anula la belleza, mientras la limpieza la potencia. Ahora bien, lo importante de la ropa es que luzcas tú, no ella.
Existen dos extremos mortales en la personalidad; uno es la soberbia, el otro la inseguridad. El secreto para proyectar una imagen magnética se llama EQUILIBRIO; ser seguros de nosotros mismos, pero humildes y sencillos a la vez.
Si tu pasado te avergüenza, haz como si no existiera; olvida los errores que cometiste, pide perdón por ellos y repara el daño siempre que se pueda; después olvida, pero si no puedes olvidar, haz como si olvidaras. No pienses mentiras respecto a ti; identifica las calumnias que te han dicho y recházalas. No sobrevalores la opinión ajena, es imposible complacer a todos. Evita ser humillado, aprende a poner límites, sé astuto como serpiente y sencillo como paloma, hazte respetar aún entre lobos. Cuida tu cuerpo, mantenlo en forma, limpio, sano y exento de adicciones, vicios. Respétalo tanto como tu alma. Sé equilibrado en cuanto a tu actitud hacia los demás, ni arrogante ni timorato, sino amable y cortés.
La batalla de la vida o de la muerte se libra en el cerebro; tu cerebro es muy poderoso; si lo dejas obsesionarse con pensamientos destructivos, te destruirá. Tu mente tiene el gobierno de quién eres, qué haces y cómo te ves; por tanto, controla tu mente: ejercicios de relajación...
Nada es feo hasta que deja de hacer aquello para lo que fue creado. Si vas por este mundo sin tener propósitos, perecerás sombrío y lo peor, no podrás ver la belleza en lo que te rodea. ¡Vivir es un desafío! ¿quién de nosotros está exento de problemas? pues para no dejarse abatir requerimos valor y valores. Hay quienes mendigan dinero y hay quienes mendigan cariño, esas personas no tienen el valor de ganárselo con hechos dignos y hasta heroicos.
La información que recibimos de las personas dependen de cómo se ven, cómo huelen y cómo se oyen. Las palabras, más que ningún atributo físico, proporcionan un extraordinario cúmulo de información para determinar a quién tenemos enfrente. La boca puede hacer más daño que el puño.
La verdadera belleza del ser humano está en sus palabras, porque como bien dicen, todo fue hecho por la Palabra, la Palabra se hizo carne, así la belleza habita entre nosotros, el verbo de Dios... Por tanto, cuidado con lo que dices, cada quien es responsable de lo que dice.
La imagen que proyectamos al mundo está respaldada por experiencias vividas, conocimientos e inteligencia. Uno habla, dice o hace conforme vive, piensa y sabe. Por tanto, ¿qué belleza de ti emana a los demás? porque si no tiene sustancia, entonces es una belleza hueca. De esta manera, la persona con belleza hueca es tratada como desechable. Reza el dicho: "anillo de oro en hocico de cerdo es la mujer bella de poco cerebro". La belleza exterior puede ser atrayente a primera vista e incluso despertar pasiones, pero tarde o temprano se desmoronará si no tiene sustancia: saber... Quien tiene recursos mentales, sabrá cómo sacar partido a su físico y hasta cómo ser sensual. La belleza del cuerpo es frágil, es una flor pasajera; pero la belleza del alma es firme y segura. Decía Felix Lope de Vega: "He visto mujeres "feas" que cuando las tratas, son hermosas".
Nuestra personalidad se origina en el cerebro, precisamos ejercitarlo leyendo libros. Hoy muchas personas han dejado de leer libros porque todo lo buscan en internet, pero hacer eso es tan absurdo como querer ser atléticos y limitarnos a ver videos de deportes. Para estar en forma hay que hacer ejercicios, ir al gimnasio. Ningún aparato moderno puede sustituir al ejercicio físico, nisiquiera esos aparatos que venden por televisión que te "garantizan" cuerpo perfecto con poco o nada de esfuerzo. Lo mismo pasa con el cerebro; para ser personas inteligentes y preparadas hay que leer libros; no existe otra práctica capaz de sustituir los beneficios que eso nos da.
Las personas con mejor imagen proyectan paz en sus miradas y palabras; y esa paz no proviene de atuendos, joyas o excentricidades, sino de un espíritu suave y tranquilo, inspirado por la presencia de Dios en sus vidas. Los feos no nacen, se hacen. Nadie nace arrogante, mentiroso, rebelde o miedoso. Eso se aprende, todos los bebés son bellos, aún los bebés enfermos. Las personas somos bellas por definición. Opaca tu belleza lo que hay en tu pensamiento, sentimiento y actitud.
Por todo lo dicho, para tener una buena personalidad e imagen, dejemos de fingir, aceptémonos como somos, valoremos lo que tenemos y vivamos conforme debemos vivir, muy bien, con lo mucho o poco que tenemos, sabemos y hacemos. La belleza está dentro de ti, no lo busques afuera.

martes, 18 de octubre de 2011

Asertividad

Cuando estamos en relación con los demás, la asertividad es un elemento importante a tomar en cuenta para llevar las relaciones sociales muy bien. Para algunos autores, ésta y otras habilidades sociales representan términos similares en cuanto al buen manejo de ellas. La asertividad es solo una parte de las habilidades sociales. Entonces vamos indicando que la asertividad llega a ser aquella habilidad que reúne las conductas y pensamientos que nos permiten decir lo que sentimos y queremos libremente sin agredir a los demás. Tan cerca está de la prudencia ya que ser asertivos trata de expresar nuestros sentimientos, deseos, opiniones y pensamientos en el momento oportuno, de la forma adecuada y sin negar ni desconsiderar los derechos de los demás.
A la mayoría de las personas les resulta difícil ser asertivos; las razones más comunes que se dan son:
* Temor al ridículo
* Temor a equivocarse
* Temor a no saber qué decir
* Temor a ser criticado
* Temor a ser rechazado por lo que uno dice

Ahora bien, podemos ser asertivos si
* Decimos lo que pensamos y cómo nos sentimos
* No humillamos, ni manipulamos a los demás
* Tenemos en cuenta el derecho de los demás
* No siempre evitamos los conflictos pero sí el máximo número de veces
* Empleamos frases como "pienso que...", "Siento...", "hagamos...", "¿Cómo podemos resolver esto?", "¿Qué piensas", "¿Qué te parece?"

Se practica siendo asertivo al:
* Decir cosas agradables de sí mismo
* Decir cosas positivas de uno mismo
* Contar cosas que se han hecho
* Comunicar nuestro estado de ánimo
* Hablar sobre cosas que pensamos, ideas que tenemos, las opiniones, los gustos según contexto
* Hablamos con fluidez y control, seguros, relajados, con postura recta, manos visibles
* Utilizamos gestos firmes sin vacilaciones, miramos a los ojos.

Lo contrario de asertivo es ser agresivo y pasivo. Agresivo, al decir lo que piensas, sientes, quieres u opinas sin respetar el derecho de los demás. Pasivo, al evitar comunicar, decir... por miedo, fracaso, burla, equivocación...

viernes, 14 de octubre de 2011

Decide ser felizzzz

DECIDE SER FELIZ

Una anciana de 92 años, completamente vestida cada mañana a las 8 en punto con su cabello arreglado y el maquillaje perfectamente aplicado y ya ciega, se muda hoy a un asilo. Su esposo de 92 años murió recientemente, lo que motivó la mudanza. Después de muchas horas de esperar pacientemente en el recibidor del asilo, sonrió dulcemente cuando se le dijo que su cuarto estaba listo.

Mientras se desplazaba con su andadera hacia el elevador, le di una descripción detallada de su pequeño cuarto, incluyendo las cortinas que colgaban de su ventana. “Me encanta" afirmó con el entusiasmo de un niño de 8 años al que le acaban de entregar una nueva mascota.

Sra. Mayra, no ha visto el cuarto... ¡espere! "Eso no importa", respondió. "La felicidad es algo que decides con el tiempo. Si me gusta o no mi cuarto no depende de cómo estén arreglados los muebles... depende de cómo arregle mi mente. Ya decidí que me gusta... Es una decisión que hago cada mañana cuando me levanto. Tengo la elección; puedo pasar el día en la cama repasando la dificultad que tengo con las partes de mi cuerpo que no funcionan, o salir de la cama y estar agradecida por las partes que sí funcionan". "Cada día es un regalo, y mientras se abran mis ojos, me enfocaré en el nuevo día y los recuerdos felices que he almacenado... sólo por ésta vez en mi vida."

Moraleja: La vejez es como una cuenta de banco: tú retiras de ella lo que has depositado. Así que mi consejo sería que deposites una gran cantidad de felicidad en la cuenta de tu memoria.

Gracias por tu parte para llenar mi banco de memoria... ¡Todavía hago depósitos!
Y recuerda las 5 simples reglas para ser feliz:
1. Libera tu corazón del odio.
2. Libera tu mente de preocupaciones.
3. Vive sencillamente.
4. Da más.
5. Espera menos.

Piensa en algo: ¿Te has dado cuenta que si murieras mañana, la institución, empresa o compañía para la que trabajas ¿podría reemplazarte fácilmente en cuestión de días? Pero la familia que dejamos atrás sentirá la pérdida por el resto de su vida. Y hablando de eso, ponemos más de nosotros mismos en el trabajo que en nuestras propias familias, realmente una mala inversión, ¿no crees?...

martes, 6 de septiembre de 2011

Amar y ser amado

Nos dice Erich Fromm en su libro “El arte de amar” que todo ser humano –varón, mujer- tiene la capacidad de amar, esa voluntad de superar la angustia o separatidad en la que nos encontramos todos en algún momento de nuestra vida. Para esto, la persona con su capacidad de amar debe crecer, madurar ese potencial, alimentarlo en sí a través de los demás. Termina, por eso, diciendo –Erich- que el amor implica conocimiento, es un arte, es formativo, madura nuestras potencialidades personales y sociales. El amor no es un sentimiento o un simple concepto, abarca la moralidad, la madurez, el respeto, cuidado y conocimiento. Así, toda teoría del amor supone una teoría del hombre. Dios es amor, el hombre lo es también porque ¿acaso no somos imagen y semejanza de Dios?

Erich Fromm parte del problema de la separatidad que todo ser humano atraviesa. Este breve ensayo no partirá desde esta perspectiva, tendrá un sentido más de identidad; es decir ¿quién soy? ¿qué quiero? ¿qué hago? y ¿cómo lo hago? Para tal cometido me valdré de los escritos de Erich Fromm, por un lado, de Víktor Frankl por otro y de Jesús García López; por supuesto haré mención a la Sagrada Escritura.

Este ensayo está compuesto de tres partes: primero contiene una presentación de las distintas posturas del amor en el ser humano. En segundo lugar se menciona algunos pasajes bíblicos relacionados con el tema. Finalmente, en la tercera parte se encuentra la argumentación suficiente que el título demanda.
 
ACEPCIONES RELACIONADAS AL AMOR

Para Erich Fromm el amor es aquella respuesta contra el problema de la separatidad que atraviesa todo ser humano. Tiene que unirse para dejar de estar aislado; esta realidad se refleja en su muestra de angustia. Para superar tal crisis existencial, el hombre halla la solución en el amor como señal de madurez personal y social. Encuentra el vínculo, aquel puente o camino que le lleva a la unicidad. Ahora bien, si el amor es una respuesta al problema de la existencia, entonces es una acción que solo puede realizarse en la libertad y jamás como resultado de una exigencia u opresión en vista de que la elección de amar esté en uno mismo, y quien es capaz de dar de sí es rico, pues tiene mucho por dar. En pocas palabras, Fromm nos dice que el amor libera del sufrimiento, es la vía para salir de la angustia de la separatidad. El amor no implica sufrimiento, más bien se sufre porque no se ama.

Hoy en día se predica o habla, de algún modo, el amor para salir del sufrimiento (términos como autoestima, reconciliación son ejemplos claros). Empero, casi nadie se ve como tal: un ser nada, pecador, solo, sufrido, pobre… puesto que el amor te abre los ojos, y estas tales personas “sufridas” ya no se ven así. Mejor sería partir por su identidad, indicarles o predicarles que hay que reconocernos como somos y, desde allí, escalar en la vida. Que esta luz que nos brinda el amor no sea para cada uno una carga de culpas o hundimiento, al contrario, partamos de esa realidad para salir de ella. Y ¿cómo llegamos a comprender o percibir el amor? Erich Fromm nos da cuatro claves: con cuidado, con responsabilidad, respeto y conocimiento; estos son mutuamente independientes pero están interrelacionados. Donde cuidar significa preocuparse por su vida y crecimiento, la responsabilidad viene de responder por las necesidades físicas y psíquicas de la otra persona. Respeto viene de mirar, ver a la persona tal como es; preocuparse porque la otra persona crezca tal como es. Hay que llamar la atención que cuando Fromm habla de amor se refiere al amor maduro, donde se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos.

Hay que entender la capacidad de amar como acto de dar, sin pensar en el sentido mercantilista donde dar implica recibir. Al final, dar significa recibir, porque cuando se da con sinceridad no se deja de recibir, o como bien señala Fromm “El amor es un poder que produce amor”. Concluyendo con Erich Fromm, decimos que la práctica del amor es una experiencia personal ante la cual no existen recetas, sino requiere disciplina, concentración, paciencia, una preocupación suprema por el dominio del arte de amar.

Jesús García López nos presenta distintas acepciones que abarca el amor humano. Hago mías algunas de ellas. Comienzo por sus primeras palabras donde se lee: “Así como el verdadero conocimiento humano es el conocimiento racional, pero no puro o aislado del conocimiento sensitivo, sino mezclado con este o mediado por él, así también el verdadero amor humano es el amor racional o que radica en la voluntad, pero no puro o incontaminado respecto del amor sensitivo, sino mezclado con éste y dependiente de él…” Aquí el autor utiliza los conceptos profundamente humanos: conocimiento y amor. La diferencia fundamental está en que el amor va más allá, es más unitivo, no se detiene, como el conocimiento, en lo puramente representativo o intencional. El amor trasciende, el conocimiento exige razones, no está en su naturaleza el ir o ver más allá de lo evidente.

Víktor Frankl profundiza un poco más el problema de la existencia humana, quiere hallar respuesta a ese sentido de la vida. Afirma que el amor es una de las respuestas al problema existencial, no es el único. Hay tres rutas o caminos para ir al meollo del problema y abarcarlo. Una es usando la propia creatividad, ese plus de valor que se agrega en el trabajo cotidiano, profesional, académico, aquella impronta de tu ser, ese sello que te caracteriza como buen ciudadano, esa deferencia que se tiene ante quienes te confían responsabilidades. Otra es el propio amor, y la tercera vía son las actitudes. Viéndolo de esta manera, la vida demuestra estar potencialmente plena de sentido. Tal sentido es accesible a cada uno, no hay censura de ningún tipo para ser feliz, no se necesitan bienes (aunque ayudan) para encontrar la felicidad de vivir, esa capacidad de amar, de dar, entregarse, vivir.

A estos tres modos de presentar el tema del amor y el hombre las agrupamos en una frase: “No puedo querer o amar lo que no conozco –por supuesto, la palabra conocer en el amplio sentido de la palabra- peor lo que no valoro” El amor vivifica, fortalece, anima, equipara. Se debe ilustrar el amor, frenar la inteligencia y demostrar la fe (Stgo 2, 14ss).

“SI YO NO TENGO AMOR, NADA SOY” (1Cor 13)

Nos dice un cristiano: “No amen al mundo ni lo que hay en el mundo” (1Jn 2,15) ¿qué podemos entender de esta sentencia? La palabra mundo tiene varias acepciones, una de ellas significa la propia creación, que es buena, puesto que es obra de Dios. Otra acepción es la corriente mala que arrastra conductas negativas (vicios, violencia, corrupción, venganza, terror, mentira…) a causa del alejamiento de Dios. Finalmente hay algo más en esto de no amar al mundo, ya que la creación entera no se compara con su creador. Mientras consideramos al mundo como el gran regalo que Dios nos hizo y nos sentimos responsables ante él de su progreso y desarrollo, el mundo es bueno para nosotros.  Pero tan pronto lo consideramos como cosa nuestra, lo usamos o descuidamos a nuestro antojo, se vuelve ídolo que nos esclaviza. El buen amante cristiano se compromete con el mundo (creación) pero lo hace sin el mundo (lo mundano). Aquí cae bien aquel dicho: “amo a Rosita porque me da su cosita” queriéndonos indicar que se queda en el mundo, no va a la esencia, ama a la creación y no al creador, ama la “cosita”, no a Rosita, es un materialista, uno del mundo (mundano).

Por otra parte es más importante amar que hacer miles de cosas huecas, por figurar o mostrar lo que no se es, por pura vanagloria o complacencia carnal, humana, material. De qué me sirve ser un gran médico, ingeniero, abogado, profesor, o “x” profesional si, cuando estoy en mi tiempo de entrega soy déspota, bufón, intolerante, calculador, anarquista… pues, de nada, ya que todo lo que haga será tomado como un cumplido, aquel saludo a la bandera sin sabor de vida o patriotismo. Nadie querrá pasar conmigo su tiempo libre, seré un ser sin vida, es decir sin amor, ya que no soy nada si no tengo amor. En este caso se daría pie a la teoría base de Erich Fromm (su antropología) al sustentar su libro bajo la premisa de la separatidad, ese aislamiento o angustia de estar o quedarse solo. En cambio si a mi vida y profesión le añado ese plus valor que es el amor, pues, sí que reboso de alegría ya que todos los que me rodean se alegrarán con mi servicio y entrega; aquí notan el amor desbordante saliendo de mí.

En el evangelio, Jesús nos deja indicado que nos amemos los unos a los otros como él nos ha amado (Jn 13, 34). Nuestra pregunta sería ¿y cómo nos ha amado Jesús? Respondo con todos los argumentos anteriores. Jesús conoció a su gente, respetó a cada uno, fue un hombre responsable y cuidadoso, ya que no dejó solos a sus seguidores. Fue un hombre sabio, supo dominar sus pasiones sensitivas y dio, en toda su vida pública, aquel valor agregado o plus valor a su misión, tanto así que se entregó todo él. Todas estas actitudes las recogemos en el secreto de su vida: su amor al Padre, esa relación estrecha que mantenía con él a través de sus oraciones secretas, de esos momentos de contemplación en el huerto, de madrugada, toda la noche… Es decir, Jesucristo profundizó la palabra amor a través del silencio en su interior, no estaba aferrado a la ley, a las cosas ruidosas o mundanas. Ama quien comprende la vida, ama a su hermano quien valora, ve en él a un ser viviente, criatura de Dios. Creo yo, es la forma en que Jesús nos amó, haciéndose uno de nosotros, comprendiéndonos, sanándonos y levantándonos. La historia personal de cada uno marca nuestro norte de vida. No es tan cierta aquella frase común de que no amo porque no me dieron amor, ya que la potencia de amar está en cada uno de nosotros, nada más hay que sacar adelante, desde nuestro interior, ese potencial. ¿Y cómo se hace? La tercera parte responderá nuestra inquietud.

CONTEMPLAR ES AMAR, EL SILENCIO INTERIOR

Es frecuente ver a las personas, cuando están tras la búsqueda de su ser, de su identidad o sentido de vivir, amar y ser feliz, buscar fuera de sí aquellos argumentos o cosas que le satisfagan. Todos estos están equivocados, ya que terminan, tras un desliz, renegados, decepcionados de su vida. Es mejor y más provechoso penetrar, ingresar en nuestro interior y buscar allí aquellos argumentos que llenen nuestra razón de amar. Para ingresar en nuestro interior hay que partir por hacer silencio, llegar a decir que me gusta el silencio, adoro el silencio. Uno se queda percibiendo y escuchando su propio cuerpo, ve que todo funciona en silencio: la sangre corre sin hacer ruido alguno, el corazón late sin uno darse cuenta, los pulmones funcionan suavemente, todo el cuerpo es movimiento, pero todo funciona en silencio. Ver también desde dentro para afuera que el universo se moviliza en silencio, la luz se desplaza a trescientos mil kilómetros por segundo sin hacer ruido, cada día nos llega el sol sin hacerse notar, todo el universo, todos los astros recorren sus órbitas a velocidades fantásticas y todo en silencio. El mundo natural nos convida al silencio: el agua corre en silencio y aún cuando caiga en forma de cascada, no hiere nuestros oídos, los árboles crecen en silencio y en silencio se abren las flores y maduran sus frutos.

Sin clima de silencio no hay equilibrio interior, sin silencio no hay relación interior, no nos conocemos, no vemos espacios de amor. En medio de las ciudades ruidosas, de las músicas ensordecedoras, de las casas llenas de ruidos de radio, televisión e internet, es necesario crear un clima de silencio. En medio de la corrida de la vida, de las preocupaciones, de las cabezas llenas de confusión y de dudas y deudas que más parecen enjambres de abejas alborotadas, es necesario volverse sobre sí mismo, hacer silencio y escucharse. Escuchar los sentimientos propios, los deseos infinitos. Escuchar el habla del corazón, el habla de la vida, el habla de la naturaleza, el habla de Dios, que nos dice “te amo”. Es desde ese momento, desde ese sentirse amado que el amor brota, surge, sale de nosotros e irradia a los demás. Este es un verdadero amor, es ese amor infinito que no acaba nunca, ya que se sujeta en lo profundo de nuestro ser. Desde allí podemos amar y amar, hacer todo lo que queremos hacer sin miedo alguno, sin fingimiento, sin ser materialistas, ya que nuestro amor tiene asidero.

Es necesario crear un clima de silencio dentro de nosotros mismo: silencio pleno y total para descubrir nuestro AMOR. Ejemplos claros los tenemos dentro de la cultura budista, de aquellos que se consagran en los monasterios, pasan días y días orando, meditando, contemplando.... Luego aman, respetan, valoran, son felices. No quiero decir que todos deben ser monjes o cosas por el estilo, nada que ver. Lo único que quiero es que toda la gente busque espacios de meditación, contemplación en su vida, que hagan un alto para verse a sí mismo. Como hizo Víktor Frankl, tras estar en esos horrendos campos de concentración ensimismado, pensando, meditando su vida, su futuro, su obra.

Termino este ensayo diciendo que en el silencio de nuestro interior está la clave de hallar o darnos cuenta que el amor no está afuera, sino dentro de nosotros. Y que la vía de hallarla está en la contemplación, de allí que contemplar es amar, y quien ama, no hace daño. De esta manera ama y, a la vez, es amado.

domingo, 28 de agosto de 2011

2 lobos, 2 pasiones

DOS LOBOS, DOS PASIONES
Un viejo amerindio estaba hablando con su nieto.
Le decía:
- "Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión".
El nieto preguntó:
"Abuelo, dime, ¿Cuál de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?"
El abuelo contestó:
- "Aquel que yo alimente"...